Mis ojos están puestos en ti, notas predicación.

domingo, 16 de enero de 2022


La semana pasada hicimos la invitación para entregarse a Dios, vivir por fe y no solo de palabras. Entre los creyentes de manera pública en reuniones si alguien preguntara ¿estás dispuesto a entregarte a Dios? La respuesta usualmente sería afirmativa pero en la práctica vemos continuamente fallas en el comportamiento que hemos llegado a considerar aceptable. Están quienes quizá cometen pecado sin saber lo que están haciendo pero también los que claramente entienden lo que no deben hablar y hacer pero aun así lo hacen. El tema del día de hoy es acerca de la negligencia espiritual que practicamos en nosotros y las consecuencias. Recordemos el versículo central de la semana pasada:

 

Romanos 1:17 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

 

Responder al llamado de Dios comienza con una decisión (Mas el justo por la fe vivirá), no nacemos creyentes y tampoco el crecer en una familia cristiana nos hace seguidores de Cristo. Hoy en día mucha gente es la que termina practicando alguna religión acudiendo al templo, presentándose a veladas de oración, cantan e incluso se bautizan pero aunque creen entender lo que hacen, en la práctica llegan a experimentar conflictos internos con la enseñanza y continuamente sienten una soledad espiritual mas no lo quieren expresar abiertamente.

 

Las iglesias de buena enseñanza se están vaciando al no poder identificarse con su congregación. La enseñanza difiere del problema real de las personas que se congregan allí, la gente llega a sentirse ajena existiendo varios motivos para que ocurra esto solo nos enfocaremos en dos. Veamos los siguientes versículos:

 

Hebreos 10:24-25 Dios Habla Hoy (DHH)

24 Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien. 25 No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino animémonos unos a otros; y tanto más cuanto que vemos que el día del Señor se acerca.

 

Primero. No estás en la iglesia correcta.

Existe una iglesia para ti ¿pero cómo saber cuál es? Siendo breves no solo se trata de llegar a un recinto y sentirse bien, la enseñanza debe ser bíblica y las formas de convivencia interna estarán en torno a la ayuda, amor y hacer el bien, por ejemplo tenemos en el libro de Santiago el siguiente versículo:

 

Santiago 1:27 Dios Habla Hoy (DHH)

27 La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es ésta: ayudar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y no mancharse con la maldad del mundo.

 

Aunque no todas las iglesias se centran en ayudar a los huérfanos y a las viudas se entiende que la enseñanza está dirigida a “hacer el bien”. En las iglesias se ha llegado a ver gente que ocupa lugares privilegiados por su ayuda comunitaria o incluso lo que podamos entender por “ser buenas personas” pero que no asisten a las reuniones de enseñanza. En la actualidad existen muchos llamados creyentes que estiman en las buenas obras su boleto al cielo y aunque conocen los versículos donde se señala que “no por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:9) muy abiertamente declaran solo creer los versículos que así les convienen.

 

Segundo. No estás evangelizado.

Mientras que la iglesia perfecta no existe esto no significa que todas estén fallando completamente pero en ocasiones el problema no se centra allí. Quizá como creyente no has experimentado el interés real y genuino de conocer las escrituras, hasta ahora has visitado una iglesia o por muchos años pero no has prestado atención porque creciste en una familia que ha asistido siempre a este lugar, también podría ser que llegaste al templo persiguiendo a un(a) muchacho(a) que te gusto entonces tu motivo de origen de estar allí no ha sido que Dios te haya llamado lo cual aún puede ocurrir.

 

Mateo 16:24 Palabra de Dios para Todos (PDT)

24 Entonces Jesús les dijo a sus seguidores: —Si alguien quiere ser mi seguidor, tiene que renunciar a sí mismo, aceptar la cruz que se le da y seguirme.

 

Pueden ser muy diversos los motivos por los que te llames creyente y acudas a una iglesia pero no todos los que se dicen seguidores de Jesús le siguen “tiene que renunciar a sí mismo, aceptar la cruz que se le da” es decir que nuestras intenciones ocultas, todo aquello que no hablamos con otras personas pero que no están alineadas a los planes de Dios nos terminan estorbando para seguirle y ¿qué hay de “aceptar la cruz”? La cruz del creyente actual no es la del calvario pero si tiene que ver con rendirse a ser evangelizado (no hay cristiano que no estudie las escrituras para comprenderlas) y cambiar nuestras convicciones por lo que Jesús nos ofrece.

 

Oramos porque el Señor nos de sabiduría y entendimiento para buscarle todos los días y que el estudio de su palabra sea acorde a nuestras necesidades.

 

Salmos 32:8 Dios Habla Hoy (DHH)

8 El Señor dice: «Mis ojos están puestos en ti. Yo te daré instrucciones, te daré consejos, te enseñaré el camino que debes seguir.


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