¿Quién es este?, notas de predicación

domingo, 22 de febrero de 2026


 
El evangelio según Marcos nos presenta una narrativa con tintes de película 4D. Aquí nos encontramos a Jesús enseñando junto al mar, pero era tan grande la multitud que no había dónde situarse. Entonces, intrépidamente, se subió a una barca para que algunos más encontraran dónde acomodarse en tierra y permaneció cerca de la orilla.

Marcos 4:1 Dios Habla Hoy (DHH)
1 Otra vez comenzó Jesús a enseñar a la orilla del lago. Como se reunió una gran multitud, Jesús subió a una barca que había en el lago, y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla.

Podemos imaginar el escenario:
  • Algunos sentados en la arena.
  • Otros refrescando sus pies en el agua.
  • Algunos sobre rocas y maderas.
  • Muchos de pie, atentos a cada palabra.
 ¿Cuáles fueron las enseñanzas de ese largo día?
  • La parábola del sembrador (Marcos 4:3-9)
  • La parábola de la lámpara (Marcos 4:21–23)
  • La parábola de la semilla de mostaza (Marcos 4:30–32)
Jesús hablaba a las multitudes a través de parábolas, pero en algún momento se quedó solo con sus discípulos; la enseñanza pública terminó y la enseñanza para los cercanos comenzaba.

Primera parte: Jesús nos invita a ir con Él
Existen diferencias entre decisión y sugerencia. Como veremos a continuación, había terminado un día largo de predicaciones en la playa. Jesús invita a sus discípulos a cruzar el lago. El trabajo nos puede cansar y la rutina desgastar; servir a la gente nos consume fuerzas. Pero hay una promesa implícita: ir con Jesús al otro lado.

Marcos 4:35 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

El creyente se encuentra, a lo largo de su vida, en un viaje; quedarse estático no es una opción.
  • Jesús no dijo: “Crucen ustedes”.
  • Jesús más bien dijo: “Pasemos”.
Santiago 4:15 Dios Habla Hoy (DHH)
15 Lo que deben decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.»

El creyente no va por la vida solo; no navegamos por nuestra cuenta. Viajar con Jesús nos trae garantías, aunque está claro que no siempre sabemos a dónde nos envía ni lo que allí encontraremos.

Segunda parte: Jesús nos acompaña cuando se levantan las tormentas
Ahora imaginémonos que nos encontramos con Jesús y los discípulos en la barca y leamos a continuación el siguiente versículo:

Marcos 4:37 Dios Habla Hoy (DHH)
37 En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua.

¿Puede experimentar el clima del ambiente? ¿Qué ve? ¿Qué siente? ¿Qué huele?
  • No era una brisa incómoda.
  • Era una tormenta violenta.
No pierda de vista que varios de los discípulos de Jesús eran pescadores experimentados, hombres acostumbrados al mar. Conocían sus “caprichos”, sus corrientes y sus riesgos.

¿Qué tan imponente debió ser aquella tormenta para que los hombres curtidos por años de experiencia sintieran miedo?

En la vida hay tormentas que nos sobrepasan, sin importar cuán preparados, estudiados o audaces estemos. Simplemente somos superados por la situación. La enseñanza aquí es que estar con Cristo no nos exime de las tormentas.

El sol sale para todos (Mateo 5:45). Vivimos y navegamos por un mundo afectado por el pecado; la creación entera gime (Romanos 8:22).

Algunos creyentes se engañan interpretando toda dificultad como un ataque particular; otros, como un castigo. Pero hay que decir que muchas veces simplemente vivimos en un mundo donde las tormentas llegan a todos.

La diferencia no es la ausencia de problemas.
La diferencia es la presencia de Cristo.

Las tormentas en el creyente:
  • Nos llaman a la reflexión.
  • Prueban nuestra fe.
  • Nos desafían a crecer.
Y en todo momento, Jesús permanece en la barca.

Tercera parte: Jesús es mayor que el poder de la tormenta
¿Te sigues viendo en la barca junto con los discípulos y Jesús? Observa a la tripulación. ¿Qué es lo que hace Jesús en este momento? La escena es impactante:

Mientras la tripulación estaba aterrorizada, Él descansaba.
  • El viento golpeando.
  • Las olas entrando a la barca.
  • Sonido de truenos ensordecedores de fondo.
  • Los discípulos gritando.
  • Y Jesus durmiendo en un cabezal (Marcos 4:38)
Marcos 4:38-39 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

El mismo poder que permitió a la tormenta ser la detuvo.
  • Las tormentas revelan el poder de los elementos de la naturaleza.
  • Esta tormenta reveló el corazón de los discípulos.
  • La tormenta mostró el poder y la identidad de Jesús.
Marcos 4:41 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?

Conclusión: La paz que viene de su palabra
Nuestras tormentas cesan ante la palabra de Jesús.
A veces la calma es inmediata.
Otras veces la paz comienza primero en el corazón.

La verdadera seguridad no está en la ausencia de viento.
Está en la presencia del Señor.


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