Me encontrarán, notas predicación

domingo, 3 de noviembre de 2024



El tema del día de hoy es acerca de cómo estar predispuestos a acudir al tiempo de oración. Una parte importante de la vida del creyente es mantener un diálogo constante con nuestro Creador, y esto lo conseguimos a través de la oración. Sin embargo, esta se encuentra en el descuido y, en muchas ocasiones, no es por la ausencia de esta, pues al menos se cumple alguno de los siguientes casos:

  • Usted ora para dar gracias en cada comida (Hechos 27:35).
  • Usted ora los días de reunión en la congregación (Mateo 18:20).
  • Usted ora al finalizar el día en lo privado (Mateo 6:6).


Hay más momentos, seguramente, en los que acude a la oración, y está de más decirle que practicarla le traerá a la vida muchos beneficios. La cuestión aquí es la forma en que la realizamos cotidianamente. Pongamos un ejemplo haciendo algunos cuestionamientos: ¿Alguna vez ha terminado el día sin acordarse de cada detalle de lo ocurrido? ¿Ha concluido una plática sin recordar cómo comenzó? ¿Este momento, por cuánto tiempo lo recordará?

Existen momentos que resultan más importantes que otros, y por lo mismo, selectivamente nuestra mente retiene lo que considera relevante. Esto se produce por un proceso de entrenamiento en el cual nosotros decidimos a lo largo de la vida a qué dar nuestra atención. Hay gente que retiene fácilmente las estadísticas de los jugadores de fútbol o algún otro deporte debido a que le apasiona la temática. Entonces, cuando le preguntamos acerca del tema de la predicación de las semanas pasadas, su mente rápidamente recuerda todo. ¿Es así?

La realidad es que la mayoría de los creyentes no se apasionan por el mensaje predicado, y muchas de las actividades de la congregación las llevan a cabo por la costumbre de acudir. La misma práctica de la oración se puede llegar a convertir en algo repetitivo, a lo cual le perdemos el interés. ¿Qué podemos hacer para cambiar esto? Veamos los siguientes versículos:

Hechos 16:13-14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
13 Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.


Ponga atención a continuación: en los versículos anteriores nos encontramos con la narrativa de un día cualquiera en el que Pablo y Silas salieron a “buscar” la oración y, encontrándose con más gente, comenzaron una plática. Si usted lo piensa detenidamente, entonces podríamos concluir que todos los presentes conocían a Dios a nivel personal, pero la realidad es que en las reuniones siempre acudirán personas que adoran a Dios sin conocerle. Aunque parece una contradicción, resulta que no lo es. Lo mismo ocurre al decir que hay quienes estudian la Biblia pero no tienen una relación con Dios, y hay quienes predican el evangelio pero Dios está ausente en sus vidas.

Lo anteriormente descrito resulta un escenario muy triste, pero también podemos añadir que hay quienes acuden en busca de Dios “oyendo”, como es el caso de Lidia. ¿Cuántos acuden a la congregación no por la costumbre o por socializar, sino con el deseo de escuchar? Lidia “estaba atenta a lo que Pablo decía”. ¿Por qué no ocurrió así con otros que escuchaban allí mismo a Pablo? En los mismos versículos se declara que “el Señor abrió el corazón de ella”. El mejor predicador poco puede hacer con gente que no quiere escuchar (Marcos 6:5).

Podemos intuir que Lidia acudía regularmente a la oración, pidiéndole a Dios tener un encuentro personal, y el Señor decidió ese día responder. La calidad en la oración no se basa en los minutos empleados o en cuán bonitas palabras empleemos; todo lo que podamos hacer en la oración se reduce al corazón sincero con el que nos presentamos a Dios. ¿Hace cuánto tiempo experimenta una oración monótona? ¿Hace cuánto tiempo practica una religión y no una relación con Dios?

 

Jeremías 29:13 Dios Habla Hoy (DHH)
13 Me buscarán y me encontrarán, porque me buscarán de todo corazón.

 

 

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