Cercano está Jehová, notas predicación
domingo, 1 de septiembre de 2024
El tema del día de hoy es acerca de la actitud que necesitamos adquirir para ayudar al necesitado. En ocasiones las situaciones de la vida nos pueden llegar a sobrepasar y no encontramos con quién hablar y menos a quién pedir consejo, la sensación de estar lejos de Dios podría arrebatarle el sueño entonces ¿qué podemos hacer?. En breve podemos responder que necesitamos convencernos de las verdades que ya sabemos tanto acerca de nosotros como de Dios, no debemos avergonzarnos por sentirnos escasos de fuerzas o desorientados con relación a los asuntos de la vida.
Si bien nunca terminaremos de conocer a las personas que nos acompañan a lo largo de la vida también es un hecho que llegamos a desconocer muchas cosas acerca de nosotros mismos. En tiempos de desesperación la gente llega a redefinir el concepto de fuerza e incluso a sorprenderse de explorar sus propias capacidades pero aun así en ocasiones la frustración y la soledad que decimos experimentar nos hace por momentos sentir la falta de esperanza en nuestros sueños.
Salmos 42:5 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Nos encontramos en el versículo anterior en las primeras líneas lo siguiente “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí?” Son dos preguntas simples que nos hablan a profundidad de las emociones que muchos hemos experimentado, la angustia por no saber qué nos ocurre no es otra cosa que nuestra alma buscando una respuesta en Dios.
Algunos hermanos de la fe observando la situación anterior en su inmadurez señalan saber cómo arreglar los problemas de alguien más insistiendo en que Jesús es la respuesta pero cuando se trata de compartir el evangelio simplemente dan un paso atrás haciendo de porristas del predicador. De aquí la importancia que cada uno de nosotros nos preparemos para compartir el evangelio y no solo en criticar (2 Timoteo 4:2, Romanos 8:28).
Cuando alguien se encuentra con su alma abatida y turbada no debe extrañarnos que la mayor parte de su tiempo esté irritable por sentir fracaso en su vida y agresivo hacia los demás por sentirse que le señalan pero recordemos que seamos nosotros los que se encuentran en problemas o quienes pueden ofrecer consuelo, solo Dios puede traernos paz.
Tenemos que insistir en enseñarnos a hablar con nosotros y con Dios, porque solo con nuestra buena voluntad no podemos ayudar a nadie. De la misma manera, quienes están en necesidad deben aprender lo anterior porque cuando se agoten sus fuerzas solo Dios les puede hacer fuertes (Lamentaciones 3:21-26, 2 Corintios 12:9).
Salmos 34:18 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Si bien nunca terminaremos de conocer a las personas que nos acompañan a lo largo de la vida también es un hecho que llegamos a desconocer muchas cosas acerca de nosotros mismos. En tiempos de desesperación la gente llega a redefinir el concepto de fuerza e incluso a sorprenderse de explorar sus propias capacidades pero aun así en ocasiones la frustración y la soledad que decimos experimentar nos hace por momentos sentir la falta de esperanza en nuestros sueños.
- El dinero no está creciendo en nuestro jardín.
- La salud se vuelve un tema del que no queremos hablar.
- Nuestros proyectos no parecen avanzar.
- Las amistades en quien confiábamos se alejan o traicionan.
Salmos 42:5 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
Nos encontramos en el versículo anterior en las primeras líneas lo siguiente “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí?” Son dos preguntas simples que nos hablan a profundidad de las emociones que muchos hemos experimentado, la angustia por no saber qué nos ocurre no es otra cosa que nuestra alma buscando una respuesta en Dios.
Algunos hermanos de la fe observando la situación anterior en su inmadurez señalan saber cómo arreglar los problemas de alguien más insistiendo en que Jesús es la respuesta pero cuando se trata de compartir el evangelio simplemente dan un paso atrás haciendo de porristas del predicador. De aquí la importancia que cada uno de nosotros nos preparemos para compartir el evangelio y no solo en criticar (2 Timoteo 4:2, Romanos 8:28).
Cuando alguien se encuentra con su alma abatida y turbada no debe extrañarnos que la mayor parte de su tiempo esté irritable por sentir fracaso en su vida y agresivo hacia los demás por sentirse que le señalan pero recordemos que seamos nosotros los que se encuentran en problemas o quienes pueden ofrecer consuelo, solo Dios puede traernos paz.
Tenemos que insistir en enseñarnos a hablar con nosotros y con Dios, porque solo con nuestra buena voluntad no podemos ayudar a nadie. De la misma manera, quienes están en necesidad deben aprender lo anterior porque cuando se agoten sus fuerzas solo Dios les puede hacer fuertes (Lamentaciones 3:21-26, 2 Corintios 12:9).
Salmos 34:18 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
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