Ayuden a los débiles, notas predicación
domingo, 19 de septiembre de 2021
El año avanza y faltan pocos meses para que concluya, en las calles de la ciudad se empiezan a ver adornos navideños y los comerciantes ya están preparándose para las ventas. Usted pensará; ¿no es temprano para un mensaje navideño? Esto es cierto y realmente el propósito de remarcar todo esto es observar cómo hay quienes se preparan para los tiempos venideros.
Cada año hay fiestas y eventos preestablecidos en cada país que en alguna forma marcan el ritmo del sentir de una nación. Mucho de lo que se desarrolla alrededor de nuestra vida cotidiana está relacionado con esto. Mas allá de que llegamos a tener mente propia para opinar, surgen cosas alrededor nuestro que nos arrastran como resultado de la opinión de una mayoría.
Juan 16:33 Dios Habla Hoy(DHH)
33 Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.
Jesús mismo nos enseña que la vida cristiana donde hemos encontrado paz y libertad no nos excluye de las dificultades que nos harán sufrir. Quizá precisamente la decisión de obedecer a Dios como nuestro principal motivador de vida traerá también nuevas batallas. Dependiendo mucho de en qué país radique, el conflicto podrá presentarse como algo muy espiritual e interno pero también hay sitios en el mundo donde su fe podrá ser motivo de riesgo físico.
En el libro de Éxodo capítulo 17 nos encontramos con el pueblo amalecita preparándose para salir a la guerra contra el pueblo hebreo. Pensemos por un momento que el pueblo hebreo, habiendo sido esclavo de los egipcios por algunos siglos, no estaba preparado para la guerra. No sabemos en este punto qué tipo de armas podrían llevar consigo pero tenemos que tener en cuenta que vagaban por el desierto.
¿Está usted consiente de que la vida diaria en sí es una batalla? Leamos los siguientes versículos:
Efesios 6:10-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Según acabamos de leer podemos entender que mucho de lo que ocurre en la cotidianidad está relacionado directamente con los problemas que nos asechan y derivan de lo espiritual. Por un lado no deberíamos culpar de todos nuestros problemas al diablo pero por otro ciertamente habrá situaciones en las que tengamos que distinguir sus acciones en nuestra contra como pueblo cristiano. Una sociedad en decadencia donde las leyes y los gobernadores miran en dirección contraria a los principios de vida y convivencia. Iglesias que tienen más interés en las reuniones sociales que en evangelizar o que se esfuerzan por recaudar diezmos y cantar antes que por orar y vivir en santidad.
Cuando permanecemos en batalla sea física o espiritual, de enfermedad o del alma, sin lograr avances, esta provoca cansancio. Veamos los siguientes versículos:
Éxodo 17:11-12 Dios Habla Hoy (DHH)
11 Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. 12 Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro. De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso,
Este fragmento que terminamos de leer me parece bastante interesante. En algún momento me preguntaron si esto podía ser real a lo cual he contestado que sí, absolutamente. Estamos hablando de asuntos espirituales y al mismo tiempo de estados de ánimo que nos acompañan en nuestra naturaleza humana sin restarle lo uno a lo otro. Moisés era tan humano como lo somos usted y yo. Él también, en su momento, desempeño en cierta manera el papel de “pastor” de su pueblo.
En muchas iglesias de nuestra actualidad hay pastores que hace años que bajaron los brazos y en cuyos ministerios “abimalec” prevalece. También están los que nunca los han levantado pero ese es otro tema. ¿Por qué se llegan a cansar los líderes de nuestras iglesias? Veamos dos probabilidades: La primera es que están haciendo perfectamente su trabajo obedeciendo al Señor en total entrega y, al igual que los trabajos seculares, requieren horas de sueño y tiempos de descanso para continuar con el mismo dinamismo (no hay que espiritualizar lo que no es necesario). La segunda es debido a problemas personales que los sobrepasan y terminan interfiriendo en sus ministerios. Estos pueden ser cuestiones familiares, el no tener llamado sino deseo de reconocimiento, pecados y la lista puede seguir.
Para Moisés, un hombre de mas de 80 años, la solución fue que quienes tenía cerca en ese momento de cansancio le ayudaran a sostenerse. En los ministerios cristianos en ocasiones se necesita ayudar a sostener al cansado sin que esto quiera decir que deberás sostenerlo por siempre, quizá hasta que termine el día o la batalla. Pero hay que diferenciar esta situación de aquellos que se victimizan solo con ánimo de sacarnos provecho.
1 Tesalonicenses 5:14 Palabra de Dios para Todos (PDT)
14 Les pedimos, hermanos, que reprendan a los que no trabajan, animen a los que tengan miedo, ayuden a los débiles y tengan paciencia con todos
Todos en algún momento de nuestra vida llegaremos a cansarnos y una manera en que podemos ser ayudados y ayudar a otros es orar a Dios por fuerzas, dar palabras de ánimo, evitar señalar los defectos y no olvidar lo que nos une.
Cada año hay fiestas y eventos preestablecidos en cada país que en alguna forma marcan el ritmo del sentir de una nación. Mucho de lo que se desarrolla alrededor de nuestra vida cotidiana está relacionado con esto. Mas allá de que llegamos a tener mente propia para opinar, surgen cosas alrededor nuestro que nos arrastran como resultado de la opinión de una mayoría.
- Elecciones políticas.
- Días festivos.
- Costumbres.
- Modas.
Juan 16:33 Dios Habla Hoy(DHH)
33 Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.
Jesús mismo nos enseña que la vida cristiana donde hemos encontrado paz y libertad no nos excluye de las dificultades que nos harán sufrir. Quizá precisamente la decisión de obedecer a Dios como nuestro principal motivador de vida traerá también nuevas batallas. Dependiendo mucho de en qué país radique, el conflicto podrá presentarse como algo muy espiritual e interno pero también hay sitios en el mundo donde su fe podrá ser motivo de riesgo físico.
En el libro de Éxodo capítulo 17 nos encontramos con el pueblo amalecita preparándose para salir a la guerra contra el pueblo hebreo. Pensemos por un momento que el pueblo hebreo, habiendo sido esclavo de los egipcios por algunos siglos, no estaba preparado para la guerra. No sabemos en este punto qué tipo de armas podrían llevar consigo pero tenemos que tener en cuenta que vagaban por el desierto.
¿Está usted consiente de que la vida diaria en sí es una batalla? Leamos los siguientes versículos:
Efesios 6:10-12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Según acabamos de leer podemos entender que mucho de lo que ocurre en la cotidianidad está relacionado directamente con los problemas que nos asechan y derivan de lo espiritual. Por un lado no deberíamos culpar de todos nuestros problemas al diablo pero por otro ciertamente habrá situaciones en las que tengamos que distinguir sus acciones en nuestra contra como pueblo cristiano. Una sociedad en decadencia donde las leyes y los gobernadores miran en dirección contraria a los principios de vida y convivencia. Iglesias que tienen más interés en las reuniones sociales que en evangelizar o que se esfuerzan por recaudar diezmos y cantar antes que por orar y vivir en santidad.
Cuando permanecemos en batalla sea física o espiritual, de enfermedad o del alma, sin lograr avances, esta provoca cansancio. Veamos los siguientes versículos:
Éxodo 17:11-12 Dios Habla Hoy (DHH)
11 Cuando Moisés levantaba su brazo, los israelitas dominaban en la batalla; pero cuando lo bajaba, dominaban los amalecitas. 12 Pero como a Moisés se le cansaban los brazos, tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentara en ella. Luego Aarón y Hur le sostuvieron los brazos, uno de un lado y el otro del otro. De esta manera los brazos de Moisés se mantuvieron firmes hasta que el sol se puso,
Este fragmento que terminamos de leer me parece bastante interesante. En algún momento me preguntaron si esto podía ser real a lo cual he contestado que sí, absolutamente. Estamos hablando de asuntos espirituales y al mismo tiempo de estados de ánimo que nos acompañan en nuestra naturaleza humana sin restarle lo uno a lo otro. Moisés era tan humano como lo somos usted y yo. Él también, en su momento, desempeño en cierta manera el papel de “pastor” de su pueblo.
En muchas iglesias de nuestra actualidad hay pastores que hace años que bajaron los brazos y en cuyos ministerios “abimalec” prevalece. También están los que nunca los han levantado pero ese es otro tema. ¿Por qué se llegan a cansar los líderes de nuestras iglesias? Veamos dos probabilidades: La primera es que están haciendo perfectamente su trabajo obedeciendo al Señor en total entrega y, al igual que los trabajos seculares, requieren horas de sueño y tiempos de descanso para continuar con el mismo dinamismo (no hay que espiritualizar lo que no es necesario). La segunda es debido a problemas personales que los sobrepasan y terminan interfiriendo en sus ministerios. Estos pueden ser cuestiones familiares, el no tener llamado sino deseo de reconocimiento, pecados y la lista puede seguir.
Para Moisés, un hombre de mas de 80 años, la solución fue que quienes tenía cerca en ese momento de cansancio le ayudaran a sostenerse. En los ministerios cristianos en ocasiones se necesita ayudar a sostener al cansado sin que esto quiera decir que deberás sostenerlo por siempre, quizá hasta que termine el día o la batalla. Pero hay que diferenciar esta situación de aquellos que se victimizan solo con ánimo de sacarnos provecho.
1 Tesalonicenses 5:14 Palabra de Dios para Todos (PDT)
14 Les pedimos, hermanos, que reprendan a los que no trabajan, animen a los que tengan miedo, ayuden a los débiles y tengan paciencia con todos
Todos en algún momento de nuestra vida llegaremos a cansarnos y una manera en que podemos ser ayudados y ayudar a otros es orar a Dios por fuerzas, dar palabras de ánimo, evitar señalar los defectos y no olvidar lo que nos une.
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