Cuando Dios Llama y Nosotros Huimos: Predicación
domingo, 23 de agosto de 2026
Mucho se ha discutido acerca de quién fue Jonás en la Biblia y si su historia debe entenderse solamente como un relato histórico o si algunos consideran que se trata de una historia ficticia. Mucho de lo que le acontece parece una historia extraordinaria creada para explicar los problemas de un hombre que fue llamado a predicar la palabra de Dios sin estar de acuerdo con el plan de Dios; es decir, un hombre común, con conflictos, opiniones propias y deseos que no siempre coincidían con los de Dios.
Y entonces ocurre lo impensable: un gran pez aparece en medio de su historia. Pero este no fue el final para Jonás. Lo ocurrido era parte del plan de Dios para tratar con uno de sus escogidos. Jonás no solamente necesitaba llevar un mensaje a Nínive; también necesitaba aprender algo acerca de Dios, de la obediencia y de su propia condición.
Dios no abandona a quienes llama, aun cuando estos se resisten. Y en ocasiones, antes de cambiar las circunstancias que nos rodean, Dios necesita cambiar nuestro propio corazón.
Veamos el siguiente versículo:
Hebreos 12:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.
La historia de Jonás no solamente habla de un profeta que huyó. Habla de un hombre que tuvo que aprender que los planes de Dios no siempre coinciden con nuestros deseos.
Primera Parte: Dios Llama Antes del Juicio
Dios llama a Jonás para llevar un mensaje a una ciudad que estaba a punto de enfrentar su juicio. Nínive no era una ciudad cualquiera. Era una ciudad cuya maldad había llegado delante de Dios, y el Señor decidió enviar a su profeta antes de ejecutar el juicio.
Veamos el comienzo del libro:
Jonás 1:1-2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
Aquí podemos observar algunos principios importantes acerca de Dios:
- Dios establece un orden para la creación.
- Dios observa cómo se desarrollan las cosas.
- Dios establece un principio y un fin.
- Dios no tolera la maldad indefinidamente.
- Dios llama a toda vida a dar cuentas delante de Él.
El juicio de Dios es inevitable, pero antes del juicio también existe esperanza.
Dios no envió inmediatamente destrucción sobre Nínive. Primero envió un mensajero. Jonás recibió una misión porque todavía había una oportunidad para que aquella ciudad escuchara, cambiara y se arrepintiera.
Más adelante encontramos cuánto tiempo tenían:
Jonás 3:4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
En cada generación Dios ha levantado hombres y mujeres para llevar un mensaje. Un mensaje que muchas veces no es cómodo, pero que puede convertirse en una advertencia y, al mismo tiempo, en una oportunidad de esperanza.
“Levántate y ve a Nínive”.
Ese fue el llamado de Dios. Pero este profeta, aun escuchando claramente a Dios, prefería desentenderse, mirar hacia otro lado, esquivar los cuestionamientos de Dios e interponer pretextos y obstáculos para no ejercer aquello que se le había encomendado.
Quizá, en cierta medida, Jonás puede representar la manera en que algunas iglesias y creyentes operan en la actualidad. Sabemos que existe maldad, sabemos que hay personas sufriendo y sabemos que el evangelio contiene un llamado al arrepentimiento; sin embargo, en ocasiones preferimos permanecer cómodos dentro de nuestras propias estructuras.
Es como un hombre que observa una casa incendiándose, pero en lugar de advertir a quienes están dentro decide seguir caminando porque no quiere involucrarse. El problema no es que desconozca el peligro. El problema es que conoce el peligro y aun así decide no hacer nada.
Nínive puede representar nuestro propio tiempo. A nuestro alrededor encontramos corrupción, violencia, injusticia, familias destruidas, personas dominadas por el egoísmo y una sociedad que cada vez parece más acostumbrada a aquello que antes consideraba malo.
No necesitamos mirar demasiado lejos para encontrar señales de un mundo que necesita escuchar nuevamente un mensaje de arrepentimiento y esperanza.
Pero aquí aparece una pregunta importante: ¿qué hacemos nosotros cuando Dios nos dice “levántate”?
¿Obedecemos?
¿O comenzamos a buscar un camino que nos permita alejarnos sin tener que admitir que estamos desobedeciendo?
Segunda Parte: El Hombre que No Quería Obedecer
Cuando pensamos en hombres “llamados” por Dios, quizá solemos imaginar personas completamente entregadas, obedientes y dispuestas a hacer cualquier cosa que Dios les pida. Sin embargo, la realidad bíblica nos muestra algo diferente.
Ser llamado por Dios no significa dejar de tener opiniones, deseos o conflictos. Significa estar dispuesto a negarnos a nosotros mismos para hacer aquello que Dios nos ha encomendado.
Veamos lo que ocurrió con Jonás:
Jonás 1:3 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.
Dios le dijo: “Ve a Nínive”.
Jonás decidió ir a Jope.
Dios le señaló una dirección y Jonás buscó exactamente la contraria.
Lo interesante es que Jonás no negó que Dios existiera. Tampoco dejó de ser profeta. No renunció públicamente a su fe. Simplemente puso distancia entre él y aquello que Dios le había pedido.
Y quizá aquí encontramos una de las formas más peligrosas de desobediencia: aquella que no parece rebelión.
No siempre necesitamos negar nuestra fe para alejarnos de Dios. A veces simplemente ponemos tierra de por medio.
- “No voy a dejar de creer, pero tampoco voy a hacer eso que Dios me pide”.
- “No voy a abandonar la iglesia, pero tampoco voy a comprometerme”.
- “No voy a negar el evangelio, pero voy a acomodarlo a mis deseos”.
Esto también puede verse cuando algunos líderes terminan más preocupados por conservar sus opiniones, privilegios o deseos personales que por anunciar fielmente el evangelio. El llamado a negarse a sí mismo puede resultar incómodo cuando nuestros propios intereses ocupan el primer lugar.
Un ejemplo de esto puede encontrarse en el evangelio de la prosperidad cuando la relación con Dios comienza a presentarse principalmente como un medio para obtener éxito, riqueza o bienestar personal. El problema no está en que Dios pueda bendecir a una persona, sino en convertir las bendiciones en el centro del mensaje y dejar a un lado el llamado al arrepentimiento, al servicio y a la negación de uno mismo.
Cristo nunca dijo que seguirlo sería simplemente obtener todo aquello que deseamos.
Dijo:
Lucas 9:23 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
A Jonás se le encomendó ir a Nínive, pero él se dirigió a Jope. Quería alejarse lo más posible para no tener que cumplir aquello que se le había encomendado.
Pero no se negaba a sí mismo.
Y nosotros podemos hacer exactamente lo mismo.
- No negamos la fe, pero evitamos la obediencia.
- No rechazamos a Dios, pero rechazamos aquello que nos incomoda de su voluntad.
- No dejamos de llamarnos creyentes, pero buscamos un camino que nos permita vivir de acuerdo con nuestros propios deseos.
Quizá haya algo de cierto cuando se dice que Dios puede tener más dificultad tratando con el creyente que con quien se encuentra completamente perdido. Convencer a Jonás de obedecer resultó ser un proceso difícil, mientras que el mensaje que finalmente llegó a Nínive produjo arrepentimiento.
Jonás conocía a Dios, pero no quería obedecerlo.
Nínive no conocía a Dios como Jonás, pero cuando escuchó el mensaje estuvo dispuesta a arrepentirse.
Y aquí encontramos una pregunta que debemos hacernos personalmente:
¿Somos como Jonás, que conoce la voluntad de Dios pero intenta escapar de ella, o estamos dispuestos a escuchar y obedecer aunque aquello que Dios nos pida no coincida con nuestros deseos?
Tercera Parte: Cuando Dios Interrumpe Nuestra Huida
Jonás pensó que podía resolver el problema alejándose. Compró un pasaje, encontró una embarcación y comenzó su viaje.
Pero Dios tenía otros planes.
Mientras Jonás descendía hacia Jope y posteriormente hacia el barco, Dios comenzó a intervenir en su camino.
Jonás 1:4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.
Jonás había querido escapar de una responsabilidad, pero su decisión terminó afectando a personas que ni siquiera conocían el motivo de su huida.
Los marineros tuvieron miedo. La embarcación estuvo en peligro. La carga fue arrojada al mar. Todos sufrieron las consecuencias de una decisión que había tomado una sola persona.
Esto nos enseña algo que no debemos olvidar: nuestras decisiones rara vez nos afectan únicamente a nosotros.
- Cuando un padre abandona sus responsabilidades, una familia sufre.
- Cuando un líder abandona su llamado, otras personas pueden quedar confundidas.
- Cuando un creyente decide vivir solamente para sí mismo, también puede afectar con su testimonio a quienes lo observan.
Jonás estaba dormido mientras los demás luchaban contra la tormenta.
Y quizá esa sea una imagen que debemos considerar. Podemos estar tranquilos porque hemos decidido no involucrarnos, mientras otras personas están enfrentando las consecuencias de nuestras decisiones.
Pero Dios no permitió que Jonás permaneciera dormido indefinidamente.
La tormenta despertó a quienes estaban alrededor y finalmente despertó también al profeta.
El capitán le dijo:
Jonás 1:6b Reina-Valera 1960 (RVR1960)
6b ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios
Nuevamente aparece la misma palabra: “Levántate”.
Dios le había dicho: “Levántate y ve a Nínive”.
Ahora un hombre pagano le decía: “Levántate y clama a tu Dios”.
Jonás había querido huir del llamado, pero Dios seguía tratando con él.
La tormenta no era simplemente un castigo; también era una oportunidad para que Jonás despertara.
En ocasiones nosotros también necesitamos una interrupción en nuestro camino. Algo que nos haga detenernos y preguntarnos hacia dónde estamos yendo.
Dios puede permitir que enfrentemos las consecuencias de nuestras decisiones no para destruirnos, sino para hacernos regresar.
- Porque Dios no solamente está interesado en lo que hacemos; también está interesado en quiénes estamos llegando a ser.
Conclusión: Levantarse y Volver a Obedecer
La historia de Jonás apenas comienza en el capítulo uno. Todavía tendrá que enfrentar el mar, el gran pez, el arrepentimiento y finalmente el cumplimiento de aquello que Dios le había pedido.
Pero desde el primer capítulo podemos aprender algo importante: huir no cambia el llamado de Dios.
Podemos alejarnos, podemos poner excusas, podemos buscar otro camino y hasta podemos encontrar una embarcación que parezca perfecta para nuestros planes. Pero ninguna embarcación puede llevarnos fuera de la voluntad de Dios.
Jonás quería llegar a Tarsis, pero Dios quería llevarlo a Nínive.
Y quizá nosotros también tengamos nuestro propio “Tarsis”. Ese lugar al que queremos ir porque resulta más cómodo que obedecer. Ese camino que nos permite conservar nuestras opiniones, nuestros deseos y nuestra comodidad.
Pero tarde o temprano tendremos que decidir si continuaremos huyendo o si finalmente nos levantaremos.
- Dios todavía puede corregirnos.
- Todavía puede llamarnos.
- Todavía puede utilizar nuestras vidas.
El hecho de que hayamos huido no significa que todo terminó. La historia de Jonás demuestra que Dios puede encontrarnos incluso en medio de nuestra desobediencia y comenzar nuevamente el proceso de llevarnos hacia donde debemos estar.
No se trata solamente de reconocer que hemos estado equivocados. Se trata de levantarnos y obedecer.
Porque el verdadero arrepentimiento no consiste únicamente en sentir culpa por haber tomado un camino equivocado; consiste en estar dispuesto a cambiar de dirección.
Y quizá hoy la pregunta no sea si Dios sigue hablando.
La pregunta sea:
¿Estamos dispuestos a levantarnos?
Proverbios 3:12 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
12 Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.
Buscar un tema
Entradas populares
-
Introducción Seguramente eres de las personas que da todo de sí, que se entrega al trabajo y a la familia. Pero quizá la situación social de...
-
Introducción: Un crecimiento diferente ¿Qué nos hace distintos? Algunos pensarán en el color de cabello, la estatura, la forma de vestir o i...
Archivo historico
-
►
2025
(52)
- ► septiembre (4)
-
►
2024
(52)
- ► septiembre (5)
-
►
2023
(53)
- ► septiembre (4)
-
►
2022
(52)
- ► septiembre (4)
-
►
2021
(52)
- ► septiembre (4)





