Bendeciré al Señor que me aconseja: Notas para predicación

domingo, 19 de julio de 2026


Introducción

Mientras observamos el paso de los años, resulta casi imposible no hacer comparaciones entre lo que nos acontece y lo que sucede en la vida de otras personas.

Hay quienes se dedican a ganarse la vida por cualquier medio y llegan a justificar sus malas decisiones como si fueran la única opción. Incluso las meditan profundamente hasta convencerse de que no les importará lo que ocurra después.

Hemos dicho en otras ocasiones que existen acontecimientos sobre los cuales tenemos poco o ningún control. Por ello necesitamos confiar en la buena voluntad de Dios para nuestras vidas. Sin embargo, observamos que, aun entre los creyentes, hay quienes confían equivocadamente al pensar que pueden cambiar la voluntad de Dios para cumplir la propia. Es precisamente aquí donde comienza la mala toma de decisiones.

Usted puede confiar en lo que desee, pero si se reconoce como creyente, necesita leer su Biblia para comprender hacia dónde lo conducen las decisiones que se apartan de Dios.

Primera parte: Fuentes de confianza que apartan de Dios

A continuación se presentan algunos ejemplos de prácticas que pueden llegar a confundir o seducir a los creyentes:

  • Horóscopos.
  • Tarot.
  • Lectura del café.
  • Sueños.

A lo largo de la Biblia existen varias referencias (entre ellas Levítico 20:6, Números 23:23 y Jeremías 10:2) que se oponen a la práctica de la adivinación y a depositar la confianza en algo distinto de Dios.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Leamos los siguientes versículos:

Isaías 8:19-20 Traducción en lenguaje actual (TLA)

19-20 »Seguramente la gente les dirá: “Todos los pueblos consultan a sus dioses

y les piden instrucciones o mensajes. Vayan ustedes y consulten a los brujos y adivinos,

para que les digan qué va a suceder”. »¡Pero no hagan caso, son puras tonterías!

 

Jeremías 29:8-9 Traducción en lenguaje actual (TLA)

8-9 ”No se dejen engañar por esos profetas y adivinos que andan entre ustedes, y que usan mi nombre para anunciar sus mentiras. No crean en los sueños que dicen tener. Les aseguro que yo no los he enviado.

Segunda parte: Dios es quien revela la verdad

En los versículos anteriores podemos ver, de manera breve pero contundente, cómo el Dios de la Biblia rechaza que las personas depositen su confianza, el conocimiento de su futuro y la toma de decisiones en cualquier cosa o persona que no sea Él.

Veamos ahora lo que dice la Biblia:

Deuteronomio 18:21-22 Traducción en lenguaje actual (TLA)

21 »Ahora bien, si ustedes se preguntan cómo saber si una persona trae o no un mensaje de parte de Dios, sigan este consejo: 22 Si el profeta anuncia algo y no sucede lo que dijo, será señal de que Dios no lo envió. Ese profeta no es más que un orgulloso que habla por su propia cuenta, y ustedes no deberán tenerle miedo».

Con base en este pasaje, podemos entender que aún hoy hay quienes afirman hablar en nombre de Dios, pero solo Él puede revelar lo que acontecerá.

Tercera parte: La responsabilidad de nuestras decisiones

Llegar a tener una relación personal con Dios debe ser nuestra meta.

Escuchar el consejo de personas experimentadas en la fe es deseable, pero la responsabilidad por las decisiones que tomamos siempre será nuestra.

¿Dónde dice eso? Veamos el siguiente pasaje:

Gálatas 6:7-8 Traducción en lenguaje actual (TLA)

7 No crean ustedes que pueden engañar a Dios. Cada uno cosechará lo que haya sembrado. 8 Si seguimos nuestros malos deseos, moriremos para siempre; pero si obedecemos al Espíritu, tendremos vida eterna.

Este principio puede parecer de sentido común para muchas personas; sin embargo, es importante hacer una aclaración.

No haga caso a los charlatanes que le digan que debe "sembrar" casas, autos, dinero u otros bienes en otra persona (quizá una iglesia o alguno de sus miembros) con la promesa de que Dios se lo multiplicará. Esa enseñanza no se encuentra en la Biblia.

Si en usted existe el deseo de ayudar a alguien que tiene necesidad, esa decisión le corresponde a usted. Al respecto, le sugiero leer varias veces el siguiente pasaje hasta comprenderlo plenamente: Mateo 25:31-46.

Conclusión

La voluntad de Dios no se descubre mediante la adivinación, las supersticiones o las promesas de quienes hablan por su propia cuenta. Se conoce al caminar con Él, leer su Palabra y aprender a escuchar su consejo.

Cuando buscamos a Dios con sinceridad, Él dirige nuestras decisiones y nos instruye aun en los momentos en que nadie más puede hacerlo.

Como afirma el salmista:

Salmos 16:7 Nueva Biblia Viva (NBV)

7 Bendeciré al Señor que me aconseja; aun de noche me instruye. Me dice qué debo hacer.



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