Templo Vivo: Cuidando lo que Dios Habita, notas de predicación
domingo, 7 de diciembre de 2025
Nuestra actualidad está obsesionada con la apariencia. Está muy claro que, precisamente en estas fechas, nos encontramos con el mercado saturado de productos de cuidado personal, dietas, ejercicios, técnicas de moldeo corporal y un montón de consejos todo el tiempo para vernos mejor. El enfoque, en la mayoría de los casos, es el “bienestar”, pero abordando solo lo físico.
Entonces, desde la perspectiva que abordamos en este momento, es fácil entender dónde radica el problema: la gente presta atención al exterior, y los aspectos que trabajan lo interior quedan abandonados. Para los creyentes, los aspectos interiores no se tratan de un asunto simplemente emocional: es el lugar donde habita Dios.
Las Escrituras nos enseñan que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y como resultado de esto, necesitamos cuidarlo con responsabilidad y dignidad.
Primera Parte: Una verdad que lo cambia todo.
1 - Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo:
El apóstol Pablo, a través de las Escrituras, nos recuerda una verdad que muchos ignoran en el presente:
1 Corintios 6:19-20 Dios Habla Hoy (DHH)
19 ¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes? Ustedes no son sus propios dueños, 20 porque Dios los ha comprado. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo.
Veamos esto por partes a continuación:
- No somos dueños de nosotros mismos.
- Fuimos comprados por la sangre de Cristo.
- El Espíritu Santo vive en nosotros.
En la última parte de los versículos se puede leer: “Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo”, lo cual significa que no es opcional. Si un creyente habla de adoración, no solo cuidará su aspecto exterior; lo interior se convertirá en lo primordial.
2 - El Espíritu Santo habita en nosotros:
Antes de ir a la cruz, Jesús consoló a sus discípulos con una verdad (Juan 14:15–26):
- Dios enviará a otro Consolador. (Juan 14:16).
- El Espíritu Santo está “con vosotros para siempre”. (Juan 14:16).
- Él “mora con vosotros, y estará en vosotros”. (Juan 14:17).
Lo anterior nos enseña que Jesús continúa con nosotros aun en la actualidad. Él hace morada en quienes guardan su palabra. Necesitamos romper la idea de que Dios habita en templos construidos por nuestras manos. El templo no es el lugar donde nos congregamos, somos nosotros.
Segunda Parte: Una verdad que implica cómo vivir.
1 - Ser llenos del Espíritu, no de aquello que nos desenfoca:
Empiezan los convivios navideños y otras actividades, más momentos donde muchos mantienen apariencias, pero por otro lado, algunos pierden el control. Veamos los siguientes versículos:
Efesios 5:18-20 Traducción en lenguaje actual (TLA)
18 No se emborrachen, pues perderán el control de sus actos. Más bien, permitan que sea el Espíritu Santo quien los llene y los controle. 19-20 Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones espirituales. Alaben a Dios el Padre de todo corazón, y denle siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
“Permitan que sea el Espíritu Santo quien los llene y los controle”. Estas son las palabras que emplea el apóstol Pablo en contraste con el vino. ¡Cuán lamentable es ver en estas épocas a “hermanos” que no controlan su sed y caen en descontrol y desorden! ¿El Espíritu Santo tiene lugar en esto?
2 – El Espíritu Santo está presente en cada momento:
Si es así…
- ¿A dónde lo llevamos?
- ¿Qué lo hacemos experimentar, ver, escuchar?
- ¿Qué basura dejamos entrar al templo?
- ¿Qué actitudes apagan o avivan su presencia?
Entonces, regresemos a lo ya mencionado: el Espíritu Santo no es inquilino de un edificio y tampoco se queda allí cuando nosotros salimos de tal lugar. Él nos acompaña a la casa, al trabajo, en nuestras luchas cotidianas y, en este tiempo, a las fiestas y reuniones. Cambia nuestras prioridades, hábitos y decisiones; cambia cómo usamos nuestro cuerpo y cómo vivimos nuestra fe.
Conclusión:
Mientras la sociedad se pierde en la vanidad de cuidar solo el exterior y olvida lo más profundo del ser, el creyente está llamado a caminar en un camino distinto. El cuerpo es importante, sí… pero lo que realmente da vida, propósito y eternidad es Aquel que habita dentro de nosotros.
- Dios, en su inmenso amor, decidió hacer de nuestra vida su templo. Él escogió tu interior como su morada.
- Los templos grandes, llenos de adornos y brillo, jamás podrán compararse con un corazón humilde y transformado por su presencia.
- Y aunque los edificios tengan dirección y código postal, Dios no: Él camina contigo a cada instante, dondequiera que vayas.
En estas fechas, donde las luces se encienden y las reuniones abundan, recordemos con más fuerza que somos templos vivos, portadores de su Espíritu.
Cuidemos con amor y reverencia la presencia que nos acompaña, nos guía y nos sostiene cada día.
Gálatas 5:25 Palabra de Dios para Todos (PDT)
25 Ya que el Espíritu nos da vida, debemos dejarlo que nos guíe.
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