Dar desde el corazón, no desde el exceso: notas de predicación
domingo, 30 de noviembre de 2025
Introducción:
Estamos cerrando noviembre y la temporada navideña ya empieza a verse en casas y comercios. Muy pronto algunos comenzarán con las reuniones familiares, la compra de regalos y diversas actividades. Mientras que para muchos estos días representan abundancia y alegría, también para otros esta temporada es de escasez, soledad y preocupación.
Nuestros siguientes temas serán acerca de la Navidad, pero antes es necesario preparar nuestro corazón. En las Escrituras se nos presenta una historia corta pero profunda: “La ofrenda de la viuda pobre” (Lucas 21:1-4).
Lucas 21:1-4 Traducción en lenguaje actual (TLA)
1 Jesús estaba en el templo, y vio cómo algunos ricos ponían dinero en las cajas de las ofrendas. 2 También vio a una viuda que echó dos moneditas de muy poco valor. 3 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: —Les aseguro que esta viuda pobre dio más que todos los ricos. 4 Porque todos ellos dieron de lo que les sobraba; pero ella, que es tan pobre, dio todo lo que tenía para vivir.
En lo anterior no vemos a Jesús mencionar el nombre de la viuda ni profundizar en su apariencia o situación familiar; sin embargo, se detuvo a observar sus acciones, las cuales reflejan lo que había en su corazón. Su acto debería ayudarnos a reflexionar mientras comenzamos a involucrarnos en las celebraciones de diciembre.
Primera parte: Una mujer pobre, pero rica en fe.
Hoy en día muchos encuentran excusas para no acercarse a Dios: dicen no tener qué ponerse para asistir a la congregación, mencionan problemas económicos, la actitud de otros o el cansancio del arduo trabajo de la semana. Pero la viuda pobre nos demuestra que la verdadera barrera para hacer algo está en lo interno, y no en lo externo o las apariencias.
- La pobreza no define la fe: La viuda tenía muy poco y vivía al día con sus ingresos, pero su corazón era grande. Están quienes dan de lo que tienen y también los que dan de lo que les sobra; ella dio todo lo que tenía para vivir.
- Las limitaciones no son excusa: La escasez no la privó de participar en la adoración. Esta fue la prueba que demostró su confianza en Dios. (2 Corintios 8:1–3).
- Toda acción debe ser voluntaria: Nadie le pidió ofrendar. Nadie la obligó. La viuda pobre tenía un asunto personal con Dios, y esa relación la llevó a buscar aquellas moneditas que eran todo lo que tenía. Esto no es locura. (2 Corintios 9:6–7).
Segunda parte: Navidad, ¿qué estamos dando?
Las semanas previas a la Navidad revelan mucho de quiénes somos. Preparamos la casa, los regalos y las reuniones… pero ¿estamos preparando nuestro corazón?
1 - Nadie puede obligarte a darlo todo, pero lo que hacemos y damos dice mucho de quiénes somos:
En la familia, en la congregación, en el trabajo y en cada lugar donde nos encontremos, lo que ofrecemos refleja nuestro carácter y también lo que Dios ha hecho en nosotros. (1 Samuel 16:7).
2 - Lo que guardamos solo para nosotros revela nuestras prioridades:
La viuda no se reservó nada que realmente apreciara, porque su tesoro estaba en Dios. Aquello que guardamos “solo para nuestro deleite” revela dónde está nuestro corazón. (Mateo 6:21).
3 - Dios no mira la cantidad, mira la intención:
Jesús reconoció la fe de esa mujer no por el monto de la ofrenda, sino por su sinceridad. (Proverbios 16:2).
Recomendación:
Hermanos, en estos días donde nuestra generosidad suele despertar por la cercanía de la Navidad, también debemos caminar con discernimiento espiritual. Presten atención a cualquier llamado de “ofrenda especial” para un hermano de la fe o para la congregación. En estas fechas abundan los estafadores, y la Escritura nos advierte que habrá quienes, por avaricia, harán mercadería de los creyentes (2 Pedro 2:1–3).
Por eso, no basta con la palabra de un líder diciendo qué se hace con el dinero; aun el apóstol Pablo insistía en dar cuentas claras y evitar cualquier sospecha sobre las ofrendas (2 Corintios 8:20–21). La Biblia enseña que los líderes son administradores, no dueños, y que se requiere de ellos fidelidad (1 Corintios 4:2).
A la luz de esto, les exhorto con amor y firmeza:
- No se dejen mover solo por la emoción, sino por la verdad.
- No se dejen manipular, sino guiar por el Espíritu.
- Y no entreguen lo que es de Dios sin asegurarse de que será administrado con fidelidad.
Esta es la voluntad del Señor: generosidad con discernimiento, amor con responsabilidad y fe con integridad.
Conclusión:
Los temas navideños están por comenzar, y Jesús nos invita a reflexionar. Todo esto guarda relación con lo que festejamos, pero principalmente con el corazón con el que lo hacemos. La viuda pobre nos pone un ejemplo:
Un corazón dispuesto, una fe honesta y una entrega sincera.
Ya hablaremos en las próximas semanas del nacimiento de Jesús y su significado profundo, pero hoy guardemos lo siguiente:
Dar es más un reflejo de quiénes somos que de lo que tenemos.
1 Juan 3:17 Palabra de Dios para Todos (PDT)
17 Pero si alguien es rico, y ve a su hermano en necesidad y no siente el deseo de ayudarlo, ¿cómo puede vivir el amor de Dios en él?
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