Al hombre le toca hacer planes, notas de predicación

domingo, 28 de diciembre de 2025


Introducción
La época de Navidad puede ser un momento lleno de emociones, donde familiares y amigos se reúnen en la celebración del nacimiento de Jesús. Las fiestas que lo acompañan quizá giren en un entorno espiritual con oración, una cena, y cada país tendrá sus propias costumbres. ¿Pero la perspectiva bíblica aún está presente? Averigüémoslo contestando, a nivel personal, las siguientes preguntas:

  • ¿Con quién se reunió para pasar la Navidad?
  • ¿El tema principal de la plática fue el nacimiento de Jesús?
  • ¿El alcohol, la comida y los regalos fueron protagónicos?

Con estas tres sencillas preguntas podemos saber si realmente hemos festejado la Navidad o hemos desviado su significado. Quizá, cuando éramos niños, nos entusiasmaba esta época por alguno de los elementos de la última pregunta, y se podría entender; pero, siendo adultos, un pensamiento crítico necesita acompañarnos en nuestras acciones. La Navidad puede ser, para el creyente, un momento adecuado para reencontrarse con nuestro Salvador y dedicar un tiempo para compartir el mensaje de esperanza con los invitados a la festividad.

Primera parte
Hoy en día, el significado de la Navidad está extremadamente devaluado, de tal manera que, apenas pasando un día, la gente vuelve a los mismos pecados, eso si es que procuró evitarlos durante la misma (gula, avaricia, pereza, ira, envidia, soberbia, lujuria o todos juntos). Otra vez los familiares peleando por los terrenos que dejó la abuela, entre otras cosas.

Pero, en realidad, ¿cómo debería ser nuestra espera de la Navidad y qué debería ocurrir después de este día? Veamos los siguientes versículos:

Lucas 2:25-26 Dios Habla Hoy (DHH)
25 En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón. Era un hombre justo y piadoso, que esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con Simeón, 26 y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor enviaría.

Segunda parte
En estos versículos, la Biblia nos habla de un hombre que esperaba el nacimiento de Jesús. Siendo que esto ya había sido profetizado, nos encontramos con que el mismo Espíritu Santo le reveló que conocería al Mesías antes de morir. Su nombre era Simeón, y podemos pensar que él no sabía el día en que esto ocurriría; por tanto, cada momento en que esperaba la llegada del Mesías procuraba vivir justa y piadosamente.

Al igual que Simeón, podríamos esperar con la misma actitud el retorno de Jesús, pero esto no está ocurriendo en muchos creyentes. Algunos decimos haber aceptado a Jesús en nuestras vidas, que el Espíritu Santo ya se encuentra en nosotros, pero nuestra vida no refleja justicia ni piedad. Muchos son los pecados que practican los creyentes durante el año antes de la Navidad, y un día como el veinticuatro o el veinticinco no los detendrá.

Creyentes y no creyentes desconocemos cuántos días viviremos de manera natural; pero, para los segundos, el tiempo para conocer a su Salvador se está agotando mientras nadie les predica las “buenas nuevas”. El creyente tiene una obligación moral de compartir el evangelio con sus amigos y familiares no creyentes, pero omite hacerlo aun después de estar en la misma “fiesta navideña”, y aquí es donde deberíamos reflexionar si realmente ha recibido al Espíritu Santo en su vida.

Conclusión
Simeón deseaba la llegada del Salvador, aunque esto significara que su vida terrenal estaba pronta a concluir. Los cristianos del presente, en ocasiones, por la manera en que viven y sus acciones, aparentan no desear que esto ocurra por temor al juicio eterno y a no ser encontrados aptos; pero aún hay tiempo y no se deben desaprovechar las oportunidades que nos da el presente. Nosotros, a través de las Escrituras, conocemos el plan de Dios para nuestras vidas. Hoy es el momento de corregir el camino que nos guiará al encuentro con Jesús.

Proverbios 16:9 Dios Habla Hoy (DHH)
9 Al hombre le toca hacer planes, y al Señor dirigir sus pasos.


Buscar un tema

Entradas populares

Archivo historico

2 Corintios 4:7 (TLA)

Tenemos este tesoro en vasijas de barro para demostrar que este extraordinario poder que obra en nuestra vida no viene de nosotros, sino de Dios.

Redes sociales

Enlace para tu celular