Cuando el esfuerzo no basta: notas de predicación
domingo, 10 de agosto de 2025
Introducción
Con el pasar de los años viene el crecer, cambiar y renovarnos. Pero esto no siempre ocurre de la manera que esperamos. Crecer como personas no siempre se da por trabajar más duro ni esforzarse significa necesariamente que todo lo que hagamos dará resultado. Renovarnos completamente quizá nos lleve a realizar cambios de continuo y, por momentos, a hacer pausas. Algunas cosas que hemos construido por años pueden simplemente llegar a carecer de significado. Y esto adquiere sentido cuando lo comparamos con un niño o una planta, y esperamos que con el pasar del tiempo haya evidencias de desarrollo y crecimiento que produzcan en nosotros satisfacción. Entonces, ¿por qué a veces, a pesar del esfuerzo, nos sentimos estancados?
Primera parte: ¿Esfuerzo = crecimiento?
La mayoría de los sistemas educativos del mundo nos han enseñado que trabajar duro nos llevará al éxito, y entonces nos esforzamos en entrenar, estudiar y hacer todo aquello que supuestamente desarrolla habilidades para la vida. Nos extraviamos en la disciplina y constancia que conlleva lo anterior. No vamos a negar lo evidente, como el crecimiento físico resultado de una buena alimentación y ejercicio, o la parte del desarrollo intelectual que se recarga en la perseverancia.
La historia nos habla de prodigios en la música y el atletismo como resultado de talento y disciplina, pero más lo segundo. Pero existen límites que se vuelven en ocasiones físicamente evidentes, y más aún, nuestro esfuerzo pasa factura en algo que no nos regresa la vida: el tiempo. Los creyentes pierden mucho de esto último practicando religión sin conseguir desarrollar su relación con Dios. Veamos el siguiente versículo:
2 Pedro 3:18 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.
El versículo anterior nos habla de dos aspectos en los que debemos enfocar nuestro tiempo: “creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor”. Independientemente de a lo que nos dedicamos en esta vida, sabemos que no nos llevaremos nada a la siguiente. Sin embargo, parece que la mayoría nos esforzamos por obtener lo más posible de esta vida. Aun los llamados “nacidos de nuevo en Cristo” parece que con el pasar del tiempo se estancan, no sabiendo qué sigue o se extravían practicando religión (por donde se mire no se observa ningún crecimiento, y en algunos casos, solo es conocimiento letrado).
Segunda parte: Cuando el esfuerzo ya no funciona
Existe otra manera de crecer: cuando, después de esforzarnos por años, no vemos ningún resultado y experimentamos insatisfacción, es tiempo de dejar de luchar. No se malinterprete lo anterior: hay actividades que necesitamos reconocer que en nuestra vida no están funcionando. El ciclo de ideas y esfuerzo está agotado. Lo que antes nos daba identidad y nos hacía sentir protegidos, ahora nos está limitando a crecer.
Mucho de lo que nos definió en algún momento ya no nos sirve. Un niño deja de gatear para comenzar a caminar, y el pañal que lo protegía ahora le estorba. La religión en un principio sirve para que busquemos a Dios, pero una vez que Dios se acerca a nosotros y nos hace una nueva criatura, es el momento de crecer y pasar al siguiente nivel.
¿Cómo sabemos que estamos creciendo? Veamos los siguientes versículos:
1 Tesalonicenses 3:12 Dios Habla Hoy (DHH)
12 Y que el Señor los haga crecer y tener todavía más amor los unos para con los otros y para con todos, como nosotros los amamos a ustedes.
2 Tesalonicenses 1:3 Dios Habla Hoy (DHH)
3 Hermanos, siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, como es justo que hagamos, porque la fe de ustedes está creciendo y el amor que cada uno tiene por los otros es cada vez mayor.
Colosenses 1:10 Dios Habla Hoy (DHH)
10 Así podrán portarse como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios.
Filipenses 3:13 Dios Habla Hoy (DHH)
13 Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante,
Cuatro aspectos se desprenden de lo anterior: crecer en amor, en fe, conocimiento de Dios y deseo de santidad. Resultado de lo anterior es que no siempre puede ser apreciado por otros, pero en nosotros significa tener paz, renovar nuestra conciencia y tener nuevas perspectivas, lo que nos lleva a recuperar el significado de nuestras vidas.
Tercera parte - ¿Por qué no estamos creciendo?
Veamos a continuación los puntos generalizados y que en su mayoría comprendemos:
- Hacemos lo mismo esperando algo distinto.
- No queremos soltar lo conocido, aunque sabemos que no funciona.
- Confundimos el activismo (congresos, conciertos, viajes, escuela) con crecimiento.
- Evitamos el dolor de cambiar.
- Ignoramos qué es vivir con sentido.
Crecer, cambiar y renovarnos por nosotros mismos nos desafía a rompernos desde adentro, a hacer distinto todo lo que hemos hecho. Crecer no siempre se ve, pero siempre transforma. La verdadera renovación viene cuando permitimos que el Espíritu de Dios nos guíe en cada etapa.
Salmos 19:14 Dios Habla Hoy (DHH)
14 Sean aceptables a tus ojos mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, refugio y libertador mío.
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