Viviendo a la espera, Notas de predicación

domingo, 19 de abril de 2026


Introducción
El tema del día de hoy es acerca de una verdad que muchos conocen, pero pocos viven con profundidad: Cristo viene otra vez. Alrededor del mundo, millones de personas se congregan y afirman creer en esta promesa. Sin embargo, en la práctica, son muchos menos aquellos cuya vida refleja que esta verdad ha transformado su manera de vivir.

En el día a día, esto se hace evidente. Nos levantamos, trabajamos, cumplimos responsabilidades, convivimos con otros… pero rara vez nos detenemos a considerar que Cristo podría venir en cualquier momento. La vida continúa como si fuera un día más, sin urgencia, sin expectativa, sin cambio.

Es como si esta verdad se hubiera vuelto lejana, casi simbólica. Sabemos que vendrá, pero no vivimos como si fuera hoy. ¿En qué momento dejamos de esperar con anhelo? ¿Cómo es que una promesa tan grande dejó de impactar nuestras decisiones diarias?

Primera parte: Si Cristo viniera hoy
Pensar en el regreso de Cristo no es solo una idea futura; es una realidad que transforma el presente. La Escritura nos enseña que, si Cristo viniera hoy, los creyentes que han muerto serían levantados:

1 Tesalonicenses 4:13-16 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

La resurrección no es simbólica. Implica la reunión del cuerpo, el alma y el espíritu. Y no se trata de volver a lo que éramos antes, sino de ser transformados. Se nos dice:

1 Juan 3:2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Este nuevo estado está libre de aquello que hoy nos limita.

Apocalipsis 21:4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Pero no solo los que han muerto participarán de este evento. Si Cristo viniera hoy, aquellos que estén vivos no experimentarían la muerte como la conocemos:

1 Corintios 15:51 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

Por siglos, la muerte ha sido una constante en la experiencia humana, incluso para los creyentes:

Hebreos 9:27 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

Pero en ese momento todo será distinto. La historia que hemos conocido cambiará para siempre.

  • ¿Vivimos considerando esta realidad o la hemos relegado a un pensamiento ocasional?
  • ¿Qué cambiaría hoy si realmente creyéramos que Cristo viene en cualquier instante?

Segunda parte: Permanecer o avergonzarse
El regreso de Cristo no solo traerá transformación, también revelará la condición de cada corazón. La Escritura advierte que, si Cristo viniera hoy, algunos serían avergonzados:

1 Juan 2:28 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados.

La confianza no surge de decir que creemos, sino de permanecer en Él. Esto implica conocerle, atender a su palabra y vivir conforme a ella. No es una relación superficial ni momentánea; es una vida constante de comunión.

Sin embargo, es fácil caer en la rutina espiritual. Podemos seguir asistiendo, participando, incluso sirviendo en una iglesia, pero sin una conexión real. Y cuando eso sucede, la idea del regreso de Cristo deja de ser una esperanza viva y se convierte en un concepto distante.

  • ¿Estamos permaneciendo en Cristo o solo manteniendo una apariencia?
  • ¿Nuestra vida refleja que le conocemos, o solo que hemos oído de Él?

Conclusión: Vivir con la urgencia de lo eterno
Cambiar nuestra manera de vivir no debería ser una reacción tardía ante los tiempos finales. Tiene que ver con estar conscientes, hoy, de que Cristo puede regresar en cualquier momento.

Algunos parecen interpretar que, debido a que ha pasado el tiempo, su venida aún tardará más. Y bajo esa idea, continúan viviendo como siempre, sin cambio, sin urgencia, sin reflexión. Pero esto es un error.

2 Pedro 3:9 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Cristo no ha olvidado su promesa. Su regreso no es incierto, es seguro. Y cuando menos se espere, estará aquí.

Mateo 24:44 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Vivir con esta verdad presente no es vivir con miedo, sino con propósito. Es permitir que cada día tenga sentido, que cada decisión refleje esperanza, y que nuestra vida esté alineada con lo que creemos.

Porque si Él viniera hoy… ¿estaríamos listos?



Buscar un tema

Entradas populares

Archivo historico

2 Corintios 4:7 (TLA)

Tenemos este tesoro en vasijas de barro para demostrar que este extraordinario poder que obra en nuestra vida no viene de nosotros, sino de Dios.

Redes sociales

Enlace para tu celular