Cuando el Rey Llama, Notas de predicación

domingo, 17 de mayo de 2026


Introducción
A lo largo de toda la historia de la humanidad, los conflictos y las guerras han acompañado constantemente al ser humano. Reinos se han levantado, imperios han dominado naciones enteras y, con el paso del tiempo, también han caído.

Vivimos en una generación donde muchas personas observan los acontecimientos mundiales e intentan descifrar cuándo llegará el fin. Jesús habló acerca de esto en:

Mateo 24:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.

Podríamos decir que hoy estamos más cerca del momento de la victoria final de Cristo que cualquier generación anterior. Sin embargo, antes de ese día, muchos reinos seguirán desapareciendo, así como ocurrió desde tiempos antiguos.

La Biblia nos presenta precisamente una historia que ocurre después de la caída de un reino. Una historia que, aunque parece hablar solamente de reyes y descendientes, en realidad refleja profundamente la condición espiritual del ser humano.

Primera parte: Herido y Escondido
(2 Samuel 9:1–3)
Hubo un tiempo en Israel cuando un joven pastor llegó a convertirse en rey. Ese hombre fue David.

Pero antes del reinado de David, Israel había tenido otro rey: Saúl.

Saúl tenía un hijo llamado Jonatán, y Jonatán tenía un hijo llamado Mefi-boset. La Biblia nos cuenta en:

2 Samuel 4:4 Dios Habla Hoy (DHH)
4 Ahora bien, Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo, llamado Mefi-bóset, que era inválido de los dos pies. Cuando Mefi-bóset tenía cinco años de edad, llegó de Jezreel la noticia de que Saúl y Jonatán habían muerto; entonces su nodriza tomó a Mefi-bóset y huyó con él, pero con las prisas de la huida éste se cayó y quedó inválido.

Las tragedias también acompañan a la humanidad. Hay acontecimientos que muchas personas podrían llamar “azar”, accidentes inesperados que cambian completamente el rumbo de una vida.

Sin embargo, cuando observamos lo que ocurrió posteriormente con Mefi-boset, encontramos ciertas similitudes con la vida espiritual del ser humano.

Desde el principio, la humanidad quedó marcada por la caída. Génesis 3 nos muestra cómo el pecado afectó completamente nuestra condición delante de Dios.
  • Nosotros también erramos en nuestro andar.
  • Nosotros también quedamos espiritualmente incapacitados por causa del pecado.
Mefi-boset no solamente estaba lisiado físicamente. También pertenecía al linaje del rey anterior.

Y esto era importante.

En aquellos tiempos, cuando un reino era reemplazado por otro, los descendientes del rey anterior muchas veces eran considerados una amenaza para el nuevo gobierno. Estamos hablando de herencia, sucesión y linaje real.

Técnicamente hablando, cualquier descendiente de Saúl podía representar un problema para el reinado de David. Y seguramente comprendemos cuál era la solución que muchos reyes de la antigüedad daban a ese tipo de situaciones.

Por eso algunos comparan a Mefi-boset con la condición del pecador: alguien que vive escondido continuamente de la presencia del rey.

Y quizá muchos creyentes, aun hoy, viven de esa manera:
  • escondiéndose,
  • viviendo con temor,
  • pensando que Dios solamente desea castigarlos,
  • o creyendo que ya no existe esperanza para ellos.
Segunda parte: Buscado y Llamado
(2 Samuel 9:4–8)
La Biblia nos dice que, tiempo después, el rey David comenzó a buscar a algún descendiente de Jonatán.

2 Samuel 9:3 Traducción en lenguaje actual (TLA)
3 Y el rey David le preguntó: —¿Vive todavía algún familiar de Saúl? Dios ha puesto en mi corazón un gran deseo de ayudarlo. Sibá le contestó: —Aún vive un hijo de Jonatán, que no puede caminar. Se llama Mefi-bóset.

Imaginemos por un momento lo que debió sentir Mefi-boset cuando escuchó que el rey deseaba verlo.
  • Probablemente pensó que había llegado su final.
  • Su peor miedo parecía hacerse realidad.
  • El momento que tanto había temido finalmente había llegado.
Y de la misma manera, hay personas que viven constantemente aterradas delante de Dios. Ven al Rey solamente como alguien dispuesto a condenarlos, pero no logran comprender todavía la magnitud de su gracia.

Nosotros, al leer esta historia completa, conocemos las verdaderas intenciones de David.

En 2 Samuel 9:7 Traducción en lenguaje actual (TLA) encontramos estas palabras:

7 David le dijo: —No tengas miedo, en memoria de tu padre Jonatán, voy a cuidar de ti. Voy a devolverte todas las tierras de tu abuelo Saúl, y de ahora en adelante comerás en mi mesa.

Estas palabras transformaron completamente la vida de Mefi-boset.
  • David terminó quitándole sus mayores temores.
  • David, recordando quién había sido Jonatán, decidió ahora cuidar de él.
  • David le devolvió lo que había perdido.
  • David le garantizó no tener que seguir escondiéndose.
Y cuando observamos esta historia desde un punto de vista espiritual, podemos reflexionar acerca de la obra de Cristo en nosotros.

Porque también nosotros:
  • vivíamos lejos,
  • vivíamos escondidos,
  • vivíamos con temor,
  • y estábamos incapacitados espiritualmente.
Pero Cristo nos llamó hacia su presencia.

La diferencia es que David solamente pudo devolverle bienes materiales a Mefi-boset. Cristo, en cambio, puede restaurar completamente al ser humano desde lo más profundo de su corazón.

Cristo no solamente nos llama a sentarnos a la mesa:
  • también transforma nuestra vida,
  • sana nuestra condición espiritual,
  • y nos da una nueva identidad delante de Dios.
Conclusión: Del Escondite a la Presencia
La historia de Mefi-boset nos recuerda una verdad profundamente importante: Dios no trata con nosotros únicamente mirando nuestra condición caída, sino mirando la obra perfecta de Jesucristo.

Por esa obra encontramos gracia.
Por esa obra encontramos misericordia.
Por esa obra podemos acercarnos al Rey sin temor.
Muchas veces las personas continúan escondiéndose de Dios:
  • por culpa,
  • por vergüenza,
  • por miedo,
  • o pensando que ya no pueden acercarse nuevamente a Él.
Pero el evangelio nos muestra que Cristo continúa llamando a quienes viven lejos.
La decisión entonces permanece delante de nosotros:
  • seguir escondiéndonos del Rey,
  • o acudir a su presencia cuando Él nos llama.
Hebreos 4:16 Traducción en lenguaje actual (TLA)
16 Así que, cuando tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos ayudará, porque es bueno y nos ama.


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