Palabras que siguen resonando: Notas de predicación

domingo, 8 de marzo de 2026


Introducción
Por siglos, la permanencia de la Iglesia en torno al avivamiento se ha dado porque regresa su mirada a la cruz. Los primeros creyentes estaban convencidos del mensaje como el que encontramos en el libro de los Hechos, cuyo tono es: Cristo crucificado y resucitado. Este evangelio tiene una narrativa sencilla, pero poderosa.

El apóstol Pedro, por ejemplo, predicaba claramente este mensaje de muerte y resurrección (Hechos 2:14-24), y lo mismo hacía el apóstol Pablo cuando leemos:

1 Corintios 2:2 Dios Habla Hoy (DHH)
2 Y, estando entre ustedes, no quise saber de otra cosa sino de Jesucristo y, más estrictamente, de Jesucristo crucificado.

Con el pasar del tiempo se empezó a meditar con mayor profundidad en lo que hoy conocemos como la pasión de Cristo: su sufrimiento, su sacrificio y cada instante que rodeó la crucifixión. Este énfasis produjo algo importante en quienes escuchaban por primera vez el mensaje: empatía.

Lo anterior es una experiencia de vida que permitía a los oyentes comprender mejor el dolor de Cristo, su sufrimiento y el significado de sus palabras desde la cruz. Allí nos encontramos con expresiones que hasta hoy nos siguen conmoviendo en lo más profundo.

Tenemos en el evangelio de Lucas una escena en la que, con poca imaginación, podemos reconstruir el ambiente y la situación:

Lucas 23:35 Dios Habla Hoy (DHH)
35 La gente estaba allí mirando; y hasta las autoridades se burlaban de él, diciendo: —Salvó a otros; que se salve a sí mismo ahora, si de veras es el Mesías de Dios y su escogido.

Vemos en lo anterior burla, dolor e injusticia, y en medio de esto se encontraba nuestro Señor aguantando el peso del mundo. Esto tiene que significar algo para la iglesia que verdaderamente vive en avivamiento, y esto dura más que el tiempo del sermón o los días de Semana Santa.

Primera parte: Jesús ora desde la cruz diciendo: “Padre”
Uno de los primeros detalles que encontramos en la cruz es que allí Jesús continúa orando; es decir, todo tiempo, bueno o malo, es para orar. No ocupamos nuestro tiempo libre para orar, sino que lo hacemos todo el tiempo; es una forma de vivir que se lleva hasta el final de nuestros días.

Veamos lo siguiente:

Lucas 23:34 Dios Habla Hoy (DHH)
34 Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» Y los soldados echaron suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

Esta oración inicia con la palabra “Padre”. Nos encontramos a Jesús en la cruz realmente pasándola mal: siendo humillado, torturado y rechazado por muchos. Sin embargo, sus pensamientos no están centrados en su dolor, y su mirada se dirigía más allá de este mundo.

Esto no nos deja más que preguntarnos:
  • Cuando se complican las cosas en nuestra vida, ¿hacia dónde se dirigen nuestros pensamientos?
Para muchos de nosotros el problema atrapa nuestra atención. Pensamos en el dolor y en las injusticias. Pero Jesús nos enseña que incluso en el peor momento de angustia es posible levantar la mirada hacia el Padre (Hebreos 12:2).

También esto nos invita a reflexionar como iglesia actual:
  • Cuando se complican las cosas alrededor de la congregación, ¿hacia dónde se dirigen nuestras iniciativas?
Vivimos en un tiempo donde el mundo está lleno de conflictos, tragedias y crisis. ¿La iglesia está ocupada en orar o en mantener programas y actividades?

Filipenses 4:6 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Por otro lado, también es cierto que existen iglesias que organizan largas jornadas de oración, lo que parecen maratones espirituales: horas, días y convocatorias constantes. Pero incluso allí debemos examinarnos, porque desde cierta perspectiva la oración podría también convertirse en activismo religioso.

Entonces, ¿cómo podemos discernir la diferencia?
La Biblia muestra un principio claro:

2 Crónicas 7:14 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

La oración que se encuentra en la dirección correcta siempre nos lleva al mismo destino:
  • Transformación
  • Arrepentimiento
  • Avivamiento
Cuando esto no ocurre con los miembros “entregados” de la iglesia, es señal de que se mantienen formas religiosas o se aparenta ser iglesia, pero sin tener una verdadera comunión con Dios.

Segunda parte: Jesús ora desde la cruz diciendo: “Perdónalos”
Otro de los detalles que encontramos en esas palabras pronunciadas en la cruz es el mensaje que la iglesia predica hasta el día de hoy: el perdón sigue estando disponible.

Lucas 23:34 Dios Habla Hoy (DHH)
34 Jesús dijo: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» Y los soldados echaron suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

Jesús está pidiendo perdón por quienes le están haciendo daño en ese mismo momento. Pero surge una pregunta que debemos hacernos:
  • ¿Jesús solo estaba pensando en quienes estaban allí?
Lo que dicen las Escrituras es lo siguiente:

Romanos 5:8 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Es decir que Jesús no murió solamente por causa de quienes lo llevaron a la cruz; murió por nosotros.

Vamos al cierre. La falta de perdón en la iglesia surge como consecuencia de poner de lado el recuerdo de quien nos perdonó primero.
  • Nadie ha sufrido tanto como Cristo.
  • Nadie ha perdonado tanto como Cristo.
Cuando olvidamos esto, en nosotros no hay forma de que pueda surgir un avivamiento; el corazón se endurece. Pero cuando recordamos la cruz, el perdón vuelve a tener todo sentido.

Conclusión
La cruz no es un evento meramente histórico, tampoco significa una temporada de vacaciones. La cruz nos “habla” a la iglesia y enseña dos cosas fundamentales:
  • Mirar al Padre en medio aún de los sufrimientos.
  • Extender el perdón aun cuando hayamos sido lastimados.
Cada avivamiento verdadero comienza cuando la iglesia voltea a ver la cruz, recuerda el sacrificio de Cristo y permite que sus palabras la vuelvan a transformar desde lo más profundo del corazón.

La cruz para nosotros es símbolo de esperanza: que el perdón aún está a nuestro alcance y que Dios lo ha hecho posible.

Efesios 4:32 Dios Habla Hoy (DHH)
32 Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.


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