“Lejos, Perdido… y de Regreso”: Notas de predicación.

domingo, 25 de enero de 2026


Introducción: El momento de pensar, el tiempo de evaluar
En algún momento de la vida todos llegamos a un punto de reflexión. Las dificultades económicas, las crisis emocionales, ambas se combinan. Esto nos arrastra a hacer una pausa, ver nuestra realidad y preguntarnos acerca de lo que realmente es valioso.

La parábola del hijo pródigo nos presenta a un joven que, tras tomar muchas malas decisiones, se ve orillado a reflexionar sobre lo que está viviendo. Veamos el siguiente versículo:

Lucas 15:18 Dios Habla Hoy (DHH)
18 Regresaré a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti;

Este joven decide regresar a casa de su padre. Para este punto ya sabemos por qué se encuentra en conflicto interior: en el pasado tomó decisiones enfocadas en lo material y alejadas de lo espiritual. Su historia nos advierte sobre cómo también nosotros nos llegamos a comportar.

Primera parte: Riquezas que alejan, relaciones que se quiebran.
Pensemos a dónde llevaron a este joven el poner su mirada en las riquezas materiales y dejar de lado lo espiritual, es decir, su relación con su padre, que representa a Dios. Al pedir la herencia antes de tiempo no solo muestra impaciencia ante las bendiciones, sino también indiferencia. Culturalmente, las herencias se reciben cuando los padres mueren, lo que nos debería hacer reflexionar en el significado de los siguientes versículos:

Lucas 15:11-12 Dios Habla Hoy (DHH)
11 Jesús contó esto también: «Un hombre tenía dos hijos, 12 y el más joven le dijo a su padre: “Padre, dame la parte de la herencia que me toca.” Entonces el padre repartió los bienes entre ellos.

¿Le importaba realmente su padre o su opinión? Aun así, vemos a un padre bueno y compasivo que accede a su petición. ¿Cuando un padre ve partir a sus hijos sin rumbo, sin madurez, sufrirá? Esta historia se sigue repitiendo: muchas personas valoran más lo material que las relaciones afectivas, el trato humano y los vínculos profundos.

Las Escrituras nos muestran ejemplos de personas que experimentaron un vacío existencial al buscar la plenitud, el éxito, apartándose de Dios.

Eclesiastés 1:14 Dios Habla Hoy (DHH)
14 Y pude darme cuenta de que todo lo que se hace en este mundo es vana ilusión, es querer atrapar el viento.

Jeremías 2:13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Incluso entre creyentes, a veces surge la desesperanza al ver que quienes viven sin fe parecen prosperar. Por falta de madurez, algunos acarician la idea de alejarse de la familia, la congregación y finalmente de Dios, enterrando las Escrituras y las enseñanzas, y creyendo que su propia ambición los sacará adelante.

Segunda parte: Placer inmediato, futuro olvidado
Vivimos en una época rodeada por el placer inmediato. La mercadotecnia y la cultura actual nos empujan a pensar solo en el presente: “disfruta hoy, el mañana vendrá después”. Así como el joven de la parábola, podemos pensar que muchos en el presente desperdician sus bienes sin pensar en las consecuencias (Lucas 15:13–16).

El relato nos dice que se fue a un “país lejano”. Esto no representa una ubicación geográfica; ese lugar representa estar lejos del Padre (Dios). Algunos habrán pensado ante la presión de los problemas huir, cambiar de entorno, borrar y reiniciar en otro lugar. Pero ¿realmente funciona cuando el problema viaja con nosotros?

La mayoría de las veces el conflicto no se encuentra en un lugar, sino en la forma en que vemos las cosas: nos enfocamos en lo material o en las heridas emocionales. Ambos aspectos nos acompañan a cualquier “país lejano”.

Tercera parte: Reconocer la ruina, despertar la conciencia
En esta parábola el joven se compara con los jornaleros de la casa de su padre y reconoce que ellos vivían mejor que él. Este momento es clave: no ignoró su situación ni la minimizó. Aunque algunos piensan que sus desgracias son comunes y que no hay nada que hacer, termina decidiendo enfrentar la realidad.

Lucas 15:17 Dios Habla Hoy (DHH)
17 Al fin se puso a pensar: “¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre!

Salmos 34:18 Dios Habla Hoy (DHH)
18 El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza.

Conclusión: Volver quebrantado, ser recibido y restaurado
Este joven que experimentó el fracaso y se hundió en lo más profundo termina decidiendo regresar a casa de su padre (Lucas 15:18–24). El texto en sí nos deja ver algo profundamente conmovedor: el padre lo estaba esperando. ¿Lo haría cada día? Probablemente sí. No hubo reproches, no hubo humillación; lo esperaba un abrazo, restauración y fiesta.

Entre las muchas verdades de las Escrituras podemos recordar que Dios siempre está dispuesto a recibirnos cuando volvemos quebrantados por medio de Cristo (Romanos 5:8).

No importa cuán lejos hayamos ido con nuestras acciones, ni cuánto hayamos desperdiciado de nuestra vida. Siempre hay un camino de regreso al Padre.

Lucas 15:24 Dios Habla Hoy (DHH)
24 Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.” Comenzaron la fiesta.


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